RECORRIDO EUROPEO – RECORRIDO EUROPEO EN SU SEGUNDO CONCIERTO DEL CICLO OFICIAL INTERNACIONAL – OSIC

ORQ CONGR

LA OSIC OFRECE UN “RECORRIDO EUROPEO” EN SU
SEGUNDO CONCIERTO DEL CICLO OFICIAL INTERNACIONAL

La Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional, bajo la dirección del maestro Diego Sánchez Haase, ofrecerá su segundo concierto del Ciclo Oficial Internacional 2017, el próximo jueves 11 de mayo, a las 20:30 hs., en el Teatro Municipal “Ignacio A. Pane”, con acceso libre y gratuíto.
En la oportunidad, la OSIC ofrecerá un programa denominado “Recorrido europeo”, en conmemoración del Día de Europa, que se recuerda el 9 de mayo.
El programa que ofrecerá la orquesta incluye obras de los principales compositores de los Estados miembros de la Unión Europea, y participarán como solistas la soprano francesa Malia Bendi-Merard y el tenor compatriota José Mongelós. El concierto finalizará con la interpretación de la célebre Sinfonía n. 8, en sol mayor, del compositor checo Antonin Dvorak.
El programa comprende el siguiente repertorio:
ALEMANIA
L. van BEETHOVEN (1770-1827): Obertura “Coriolano”
REINO UNIDO DE GRAN BRETAÑA
G. F. HANDEL (1685-1759): “Ombra mai fu” (de la ópera “Xerxes”)
Solista: JOSÉ MONGELÓS, tenor.
FRANCIA
C. DEBUSSY (1862-1918): “Clair de lune”, de la “Suite bergamasque”
ITALIA
G. VERDI (1813 – 1901): “Ingemisco”, de la Messa da Requiem
Solista: José Mongelós, tenor.
ESPAÑA:
I.ALBÉNIZ (1860-1909): “Puerta de tierra”, De la suite “Recuerdos de viaje”:
AUSTRIA:
W.A. MOZART (1756-1791): “Der Hölle Rache”, de la ópera “La flauta mágica”.
Solista: MALIA BENDI-MERARD, soprano (Francia).

SEGUNDA PARTE
REPÚBLICA CHECA:
A. DVORAK (1841-1904): Sinfonía n. 8, en sol mayor, Op. 88.
-Allegro con brío.
– Adagio.
– Allegretto grazioso.
– Allegro ma non troppo.

A. DVORAK (1841-1904): Sinfonía n. 8, en sol mayor, Op. 88.
Esta sinfonía representó para Dvorak un nuevo punto de partida. Mientras que la Sexta y Séptima miraban más al clasicismo vienés, la Octava está marcada por la experimentación formal más desenvuelta (sobre todo en el primer y último movimiento) y por un lirismo casi sobreabundante. Dvorak la compuso durante el otoño de 1889, gran parte del cual lo pasó en su lugar de retiro en el campo de Vysoká, en el sur de Bohemia.
El comienzo de la obra viene marcado por una melodía sombría y conmovedora que oscila entre las modalidades menor y mayor, antes de que la textura se despliegue con una melodía etérea para la flauta. El movimiento lento ofrece un espectro emocional amplísimo: iniciándose con una melodía majestuosa, casi vocal, parece en ocasiones la auténtica imagen de la vida rural satisfecha; en otros, raya en una violencia metafísica extraordinaria. El scherzo y el movimiento final son mucho más cálidos.